Las ciudades de los países ricos invierten hasta 100 veces más en el cambio climático que las megaci
- 4 mar 2016
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Las grandes ciudades son mucho más vulnerables al cambio climático que los espacios rurales. Ya sea por su densidad, por el desarrollo industrial o por su tráfico característico, las grandes urbes sufren a diario las consecuencias de todas las agresiones medioambientales.
Ahora, un estudio realizado por un grupo de investigadores británicos revela que las megaciudades ricas están invirtiendo hasta 100 veces más dinero que las pobres en protegerse de los efectos adversos del cambio climático. Era de esperar que hubiera diferencias entre ciudades como, por ejemplo, Nueva York y Lagos, pero los resultados del estudio han mostrado grandes disparidades. "Podíamos esperar diferencias entre Nueva York y Adís Abeba, pero no necesariamente márgenes tan significativos en el gasto como porcentaje del producto interior bruto de la ciudad (PIBc) o las grandes diferencias en inversión per cápita", afirma Lucien Georgeson, el principal autor de esta investigación.
Se ha demostrado como, mientras Nueva York invierte una media de 16 millones de euros anuales en protegerse del cambio climático, Adís Abeba invierte solamente 19 millones. Pero estos datos solo son comparables si añadimos el factor de la población. Y es que la diferencia de habitantes entre estas dos ciudades es de 5 millones. Por eso, se analiza el PIB que se dedica a la inversión en cada megaciudad, y los resultados muestran que, mientras Londres y París dedican una media del 0,22%, el resto de ciudades (excepto Nueva York) dedica el 0,15%.

Marta Olazábal, investigadora del BC3 Basque Centre for Climate Challenge, añade que la gran diferencia de inversión entre ciudades más y menos desarrolladas muestra que las segundas se preocupan más por el presente que por el futuro. Así, mientras Nueva York dedica más dinero a la defensa ante desastres climáticos (diques, sistemas de drenaje, etc.), Lagos invierte el dinero en agricultura y servicios forestales.
Olazábal, además, lleva ya muchos años analizando cómo las ciudades españolas se preparan para los futuros impactos del cambio climático. Barcelona tendrá un plan de adaptación en 2017; y Madrid, aunque ya cuenta con su propio estudio de vulnerabilidad, aún no cuenta con ningún plan de adaptación.

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